sábado, 19 de marzo de 2011

Días de Escuela

Por algo ha de ser que me abstuve de hacer y deshacer deseos y propósitos para este 2011. Lo digo porque estuve a punto de proponerme escribir más seguido —mínimo una vez por semana—, pero no lo hice porque sabía que terminaría por no cumplirlo. Incluso antes de comenzar este año publicaba más de una vez a la semana en el blog, tampoco puedo decir que fueron muchas entradas, si acaso dos o tres a lo mucho y creo que hasta entonces llevaba buen ritmo. Como la mayor parte de Enero fueron vacaciones, me distraje fácilmente en otras cosas y ese ritmo se rompió de inmediato y fue así como el blog poco a poco se fue empolvando. Entonces dos meses después vuelvo a escribir… aunque dos meses no son nada, al menos eso me parecen porque el tiempo se me ha ido volando y tal vez sea porque desde el inicio del semestre he estado muy ocupado: tareas, tareas y tareas, ¿de qué? De matemáticas, matemáticas y matemáticas. Curiosamente no es pesado aunque lo parezca y no me desvelo ni mucho menos tratando de resolver ejercicios, porque hasta ahora no ha habido imposibles. Eso sí, he puesto mucho esfuerzo y dedicación a todo el bloque de materias que llevo ahora en la Facultad. No me extrañaría que de hoy a mañana me encontrara en el último semestre a un paso de terminar la Ingeniería y no por ser una especie de genio o algo parecido. Nada de eso. Es sólo que los días se me escurren como agua entre los dedos y en un abrir y cerrar de ojos estoy empezando otra semana, entrando al siguiente mes o celebrando un nuevo año. Y lo mismo —y esto es aunque no quiera— me pasa con los fines de semana; hasta parece que dos días enteros no son suficientes para arrancarme el estrés que acumulo durante la semana. También entiendo que así es mi ritmo de vida y pues ya estoy más que acostumbrado a él. Además siendo que me dedico de lleno a la escuela no es tan malo. Y digo “no es tan malo” porque conmigo tengo un ángel. Y yo me pregunto ¿quién aun sin merecerlo puede consigo tener un ángel? Digo, de esta manera es como sobrevivo, o más bien por lo que vivo y me mantengo en pie. Sin embargo esa es otra historia y no cualquiera♥. Vaya que sí, definitivamente la escuela absorbe y por ahora no hay de otra más que seguir aguantando la presión, el estrés y demás cargas sobre la espalda, y sobre todo no olvidar que no hay días de escuela que por merecidas vacaciones no vengan.

 


  Enseñar es aprender dos veces. Joseph Joubert

Sabelotodo

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